miércoles, 31 de enero de 2007

LA IDEOLOGIA POBRE DE LOS RICOS


Las crisis internas de los partidos políticos en el mundo no solamente son el efecto de un constante cambio y de una influencia destacada de los medios internacionales en las fuerzas del dinero, sino también es la abundancia de demasiadas teorías que tienen origen en todas partes, particularmente en las religiones y en las ambiciones de las luchas de los pueblos, que se desarrollan a través de las fuerzas más potentes, cuando se realiza el viejo decir de que "el pez grande se come al chico".
El elemento más discutido en nuestros días es el que se refiere a una especie de sociedad secreta, a la que se le ha dado el nombre de El Yunque y que es solamente la herencia de los grupos poderosos que en México se constituyeron con los nombres de MURO, Dhiac y Ancifem. Es importante recordar que el hecho que repercutió en todos los órdenes del sentido político y económico de la nación fue la nacionalización de la banca llevada a cabo por el presidente José López Portillo, unos pocos meses antes de entregar el poder.
Es necesario recordar que hasta 100 de los más importantes empresarios de México se reunieron a finales del mes de diciembre de 1982 en un hotel de Ciudad Juárez, y que al cabo de largas deliberaciones de una semana, llegaron a la conclusión de que era necesario que los hombres del dinero fuesen también los hombres del poder.
Así se escogió al Partido Acción Nacional, que se había mantenido desde 1939 en una lucha constante por sembrar en las conciencias de los ciudadanos un sentido de la ética que abarcase a la política, ya que sólo de esa manera se podría salvar a México de la corrupción creciente que había surgido al mismo tiempo que se constituyó el partido oficial que imponía todas las autoridades, desde las menores en los municipios hasta las del Congreso y la de la Presidencia de la República.
Con frecuencia en las naciones los movimientos que calan en los objetivos sociales importantes funcionan como sociedades secretas. México es un ejemplo notable de los tiempos del siglo XIX, en donde las sociedades masónicas funcionaban inclusive en el seno de las iglesias cristianas.
Hay dos hechos sobresalientes que tienen lugar en México y que se orientan hacia los cambios de una sociedad que vuelve a caer siempre en la misma historia de la lucha por la igualdad de todas las clases, cuando se está en la realidad de sociedades en donde los poderosos son un porcentaje muy pequeño, que impide el desarrollo de las grandes mayorías que viven al día en busca de oportunidades de mejorar su economía tan precaria, que se define como estado de pobreza.
El primero de estos asuntos es la confirmación cada vez mayor de que el Partido Acción Nacional, el partido que tiene las posibilidades mayores de gobernar muchos años, ha perdido su ideología y se ha mezclado con la llamada corriente cristiana impulsada por los intereses de los mercados alemanes.
El segundo es claramente la sumisión a la mentalidad de los burgueses de siempre. Ello se revela en la interesante entrevista de la revista Expansión (v. p. 42 del 27 de diciembre de 2006) a David Rockefeller, el nieto del más grande millonario que en Estados Unidos se hizo poderoso a través del petróleo, quien declaró: "No me interesa ser el más rico". Y desde su alto pedestal confiesa: que a sus 92 años su mayor sueño es que el mundo sea un lugar más justo para la gente pobre.

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